17
nov
The Conservative


Las pequeñas y medianas empresas españolas dedican un promedio ponderado de 322 horas al año a satisfacer todos los trámites burocráticos que la administración les requiere para operar. Así se desprende del Índice de Burocracia 2021, estudio elaborado y publicado por el Centro para América Latina de Atlas Network junto con Fundación Civismo y 5 think-tanks latinoamericanos. En esta primera edición del índice, España se ubicó en el 2º puesto del instrumento, que se inspira en el Índice de Burocracia desarrollado por el Instituto de Estudios Económicos y Sociales de Eslovaquia (INESS).

Además del caso de España, cuya situación evalúa la Fundación Civismo, el índice estima el peso de la burocracia en Argentina (analizada por la Fundación Libertad), en Brasil (Instituto Liberal), en Colombia (Instituto de Ciencias Políticas ‘Hernán Echevarría Olózaga’), en México (México Evalúa) y en Venezuela (Cedice- Libertad). Siguiendo una metodología rigurosa, los investigadores de los centros participantes han llevado a cabo una revisión la estructura productiva de cada uno de sus países, seguida de una recolección de datos a partir del levantamiento de los trámites mediante entrevistas a empresas y expertos. La colaboración de estos think-tanks de 6 países iberoamericanos en el estudio proporciona una interesante comparativa regional.

En concreto, podemos agrupar los países en tres pares o grupos en función de los resultados hallados. El primer grupo estaría formado por los dos países del índice con menor carga burocrática, formado por Brasil y España. En promedio ponderado, el tiempo que dedican las empresas de los tres sectores económicos (primario, secundario y terciario) a las gestiones burocráticas es de 115 horas en Brasil, frente a las 332 de España.  Así, Brasil destaca por padecer la menor carga burocrática de las 6 naciones analizadas. Este resultado responde a la intensiva campaña de desburocratización llevada a cabo por los últimos gobiernos, y que ha favorecido especialmente a las pequeñas empresas y medianas empresas, si bien el resultado sería muy distinto de haberse incluido a las grandes corporaciones.

En tercer lugar, figura México, con 492 horas al año dedicadas a la burocracia, seguido de cerca por Colombia, con 524 horas. Estos países compondrían el grupo intermedio, con en torno a 500 horas. Finalmente, en el tercer grupo de países la carga burocrática es especialmente desorbitada. Esta se encuentra en torno a las 1.000 horas y lo forman Argentina y Venezuela. Por su parte, en Argentina, este tiempo asciende hasta las 809 horas, mientras que Venezuela cierra el índice con un total de 1.043 horas anuales dedicadas por las pymes a satisfacer las exigencias burocracias, resultados escandalosos pero, por otra parte, esperables.

El estudio no incorpora una relación entre la carga burocrática y el crecimiento económico o el desarrollo de cada país, si bien a simple vista parece apreciarse cierto grado de correlación. No es de extrañar, por ejemplo, que aquellos países que más requerimientos imponen sobre sus empresas y las someten a una mayor asfixia burocrática, sean aquellos que están atravesando coyunturas económicas más desfavorables, como curre en Venezuela y, en menor medida, en Argentina.

Para el caso español, los tiempos de burocracia son especialmente extensos para las empresas del sector secundario, con 562 horas, seguido por el sector primario (474 horas) y el terciario (254,96 horas).

En lo que respecta al papeleo ligado a los recursos humanos (abono de salarios, impuestos y cotizaciones, contrataciones y despidos, y registro de los tiempos de trabajo) se han localizado un total de 24 trámites burocráticos, que suponen para las pymes alrededor de 83 horas anuales. Sin embargo, en el sector primario estas gestiones superan las 250 horas anuales, lo que dispara los resultados finales de este sector. Esto se debe a la frecuencia con que se repiten los trámites relativos a la contratación y el despido en las empresas dedicadas a la agricultura, que contratan y despiden muchos trabajadores de forma estacional en función de sus necesidades, en vez de mantener una plantilla fija durante todo el año.

En cuanto a los trámites relacionados con la administración de operaciones (administración fiscal, residuos, vehículos, o prevención de riesgos laborales), se han identificado otros 24 procedimientos, que suponen una dedicación de 174 horas. En esta área, la dedicación es parecida entre los tres sectores económicos.

El resto de trámites, entre los que se incluyen los cambios legales, las certificaciones o las autorizaciones especiales, conllevan un total de 75 horas. Estos trámites recaen con especial intensidad sobre las empresas del sector secundario, y específicamente sobre las dedicadas a la construcción, debido a las obligaciones burocráticas ligadas a los requisitos técnicos que esta actividad requiere.

El estudio destaca la importancia de realizar estas mediciones y evaluaciones como una forma de contribuir a la transformación de la gestión pública, a fin de que sirva para dinamizar el entorno económico y facilitar la vida del ciudadano. Reducir la carga burocrática y los trámites que enfrentan las empresas es esencial para alcanzar un mayor grado de dinamismo económico y más altas cotas de bienestar.

En la misma línea, Sary Levy Carciente, coordinadora del proyecto, destaca que “la era de la revolución industrial 4.0 requiere que los gobiernos respondan más rápidamente a las necesidades de los ciudadanos”, como forma de lograr “una gobernanza en sintonía con los nuevos tiempos y las nuevas realidades”. Esto implica la necesidad de eliminación de los tramites no estrictamente necesarios y la reducción y simplificación de los necesarios, así como la posibilitación de su realización online y de manera unificada.


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