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El turismo representa cerca del 13% del PIB de la Región de Murcia. Además, el Mar Menor concentra alrededor del 70% de ese turismo, supeditando cerca de 35.000 empleos directos que dependen, de forma directa, de la laguna.

España es la segunda potencia turística más potente del mundo. Únicamente por detrás de Francia -y a punto de superarla-, la península se consolida como una de las principales potencias turísticas del mundo. De acuerdo con los indicadores, el peso del turismo en nuestro modelo productivo gana cada vez más peso. Más del 12% del PIB nacional se encuentra supeditado al turismo, así como el 13% del empleo, el cual se está generando en el sector turístico. Un sector turístico en auge, pero que carece de un proyecto sólido y sostenible, suponiendo un riesgo para uno de los principales agregados.

Entre las comunidades autónomas que integran el país, se encuentran determinadas autonomías en las que el turismo representa, prácticamente, la totalidad de su economía. De acuerdo con los indicadores, en Canarias o Baleares, por ejemplo, el turismo ya representa cerca del 30% del empleo. El país está avanzando hacia una economía cada vez más dependiente del sector turístico, pero no solo se está produciendo en España, sino que cada vez son más los países que apuestan por el turismo como valor para su economía.

Un dato muy significativo, pero por el que debería existir una enorme preocupación. El turismo, como digo, es un sector que está ganando cada vez más peso en la economía. Sin embargo, esto puede ser un dato positivo o negativo, teniendo en cuenta que, con tanto peso de nuestra economía supeditada al turismo, una posible contracción, o fenómenos que, como lo del Mar Menor, puedan hacer peligrar la economía turística en determinadas zonas, podría hacer temblar los pilares de las economías. Algo similar a lo ocurrido en Alemania con las exportaciones y la intensa caída del sector exterior.

En la Región de Murcia, estas amenazas están cada vez más presentes. La intensa actividad agrícola en las inmediaciones del Mar Menor han provocado una situación catastrófica y la cual supone uno de los principales retos políticos y económicos de la historia de la Región. Un reto del que no solo dependen los ciudadanos afectados a los que tuvo que atender la Unidad Militar de Emergencias (UME), sino que también aquellos empleados o empresarios que poseen sus negocios en dicho emplazamiento; empresarios del sector hostelero, sector turístico, y que dependen del buen estado de la laguna.

De acuerdo con los datos económicos, el turismo en la Región de Murcia soporta cerca del 13% del PIB Regional, en la línea con el peso representado en el PIB nacional. Un 13% de nuestro PIB que, además, no ha dejado de aportar valor de forma exponencial con el paso de los años. Pero lo realmente relevante de esto es que, pese a que la Región de Murcia no dependa totalmente del Mar Menor, sí el 70% de ese aporte se corresponde al turismo concentrado en las orillas de la costa regional, lo que debería poner en relieve la situación.

Al cierre de la temporada estival de este 2019, el turismo dejó en la Región cerca de 178 millones de euros, sólo en el mes de agosto. Un gran aporte tras el incremento en casi un 11% respecto al mismo mes del año anterior. Un gran aporte que se vería muy mermado en el caso de que la laguna no se encuentre en estado de albergar a estos turistas, significando una gran pérdida de ingresos para los empresarios del sector hostelero. Una pérdida de ingresos que no resultará, para nada, beneficiosa ante la situación de desaceleración que vive la economía en estos momentos.

Por el lado del empleo, el turismo también es un gran agregado para el empleo. En el caso de España, de los empleos creados en noviembre (más de 106.000 empleos), aproximadamente más de 68.000 corresponden al sector turístico. En el caso de la Región de Murcia, a cierre del ejercicio pasado, el turismo había creado 20 puestos de empleo cada día en nuestra Región. En otras palabras, el turismo representa un gran motor para la generación de empleo en el país, así como en nuestra comunidad; lo que, ante la situación que vivimos en estos momentos, no estamos como para averiar la máquina.

Cerca de 35.000 empleos directos en la Región se corresponden al turismo. En el caso de la hostelería concentrada en los municipios rivereños, más de 3.000 profesionales hosteleros dependen del estado de la laguna para conservar su empleo. Es decir, una situación en la que, de no acometer las inversiones necesarias para recuperar y conservar el estado del Mar Menor, existe el grave peligro de que el estado de nuestra economía se deteriore, pues como podemos observar, así como hemos dicho a lo largo del artículo, el turismo se ha convertido en uno de los motores de crecimiento y desarrollo de la Región, valga la redundancia.

En resumen, estamos hablando de un gran activo regional y del que dependen muchos murcianos. Un activo irremediable que debemos salvar a toda costa, siendo una prioridad en nuestros presupuestos y en la política regional. El Mar Menor no solo es esa preciosa laguna que alberga a los murcianos en sus vacaciones de verano, sino que también, como lo denominaban algunos habitantes de la Región comúnmente, la gallina de los huevos de oro para el turismo regional. Se avecinan tiempos difíciles para la economía y la política, por ello, ¡salvemos el Mar Menor!


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