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mar
Civismo

El proceso soberanista catalán habrá tenido un coste, sólo en 2017, de 827,9 millones de euros, según un informe realizado por Think Tank Civismo y Sociedad Civil Catalana. Si se suman sus efectos desde 2004 (fecha en la que el movimiento secesionista comenzó a tomar fuerza con la negociación del Estatut), las pérdidas ascenderían a 18.535 millones de euros.

A falta de cifras oficiales, este estudio cuantifica la pérdida estructural de la contribución de Cataluña al crecimiento del PIB del conjunto de España, en comparación con la de la Comunidad de Madrid. Así, la segunda aportó en 2017 un total de 0,91 puntos porcentuales a la tasa nacional del 3,3% estimada por Funcas, mientras que a la primera le corresponden 0,84 puntos. Para este año, ambas comunidades autónomas incrementarían significativamente su distancia: 0,81 puntos procederían de Madrid, y 0,52 de Cataluña, es decir, en tan sólo un año, esta última perdería casi la mitad de su peso en el crecimiento del conjunto de la economía española. Desde 2004, su contribución ha disminuido 1,73 puntos porcentuales en términos acumulados respecto a la Comunidad de Madrid.

Aunque se trate de una erosión de carácter estructural, ésta se ha acentuado en el último trimestre de 2017 a causa del traslado de sede de 3.208 empresas fuera de Cataluña. Así, la ventaja con la que partió en los primeros trimestres de salida de la recesión ha sido absorbida por Madrid, especialmente a partir de finales de 2015 y principios de 2016. 

Otra aproximación metodológica que permite calcular el coste del procés es a través del Índice SCC de Riesgo Catalán, que representa la evolución de la incertidumbre asociada al movimiento independentista por medio de múltiples variables, como licitación oficial de obras, consumo de energía eléctrica, turismos matriculados, pernoctaciones hoteleras o pedidos industriales, entre otras. La última lectura del Índice, correspondiente a enero de 2018, pone de manifiesto un coste económico cercano a los máximos históricos que marcó en octubre de 2017. Entonces, fue de 212,58 puntos (un +112% acumulado desde mayo de 2004), cifra achacable a la convocatoria del referéndum ilegal del 1 de octubre y a los acontecimientos que desembocaron en la intervención de la autonomía. El dato de enero refleja una pequeña relajación, hasta quedar en 196,56 puntos.

Por último, el informe también cuantifica la diferencia entre el crecimiento real y el potencial de la economía catalana: a fecha de 2017, la brecha ascendería al 3,9% del PIB catalán, un incremento importante aun teniendo en cuenta la crisis entre 2008 y 2013.

Para leer el informe, pinche aquí.