16
sep
Expansión

La vuelta de vacaciones ha coincidido con la publicación de abundante información que confirma que la economía mundial se debilita. A ello se ha unido también un aumento de la incertidumbre sobre el futuro político de España. Como consecuencia de estos factores las proyecciones económicas para la economía española se están revisando a la baja. Es todavía pronto para hacer un cambio en las previsiones pero parece que la percepción de los analistas sobre nuestro futuro económico está cambiando: para los próximos trimestres se espera un crecimiento económico menor. Sin embargo y en ausencia de una “bola de cristal” que nos permita predecir el futuro con más claridad debemos reconocer que en los últimos trimestres la actividad económica de España está teniendo su mejor comportamiento de los últimos siete años. Gracias a ese crecimiento durante los dos últimos años se está creando empleo, aumentando la recaudación fiscal, y reduciendo el endeudamiento de las empresas y de las familias. Aunque las perspectivas económicas mundiales y las de España se debilitan, las empresas españolas siguen trabajando para aumentar sus ventas tanto en España como en los mercados internacionales y así conseguir más recursos que les permitan seguir reduciendo sus niveles de deuda.

Sin embargo, la reducción de los precios no facilita ese proceso de desendeudamiento. El INE publicó el pasado viernes el Índice de Precios de Consumo (IPC): los precios se redujeron en agosto un 0,4% en tasa interanual, continuando así la tendencia deflacionista que se viene observando desde enero de 2013. La lectura positiva de estos datos es que menores precios permiten que los jubilados y los trabajadores no pierdan poder adquisitivo y que los productos españoles continúen siendo muy competitivos en los mercados internacionales. Sin embargo, la caída de los precios reduce la capacidad que tienen las empresas para devolver sus deudas.

CAÍDA DE LOS PRECIOS

Estos menores ingresos empresariales se traducen en menores recursos para devolver sus deudas. Ello se debe a que las deudas que tienen contraídas con sus acreedores se mantienen constantes, mientras sus ingresos se reducen (por la caída de precios) lo que genera serios problemas a las empresas deudoras y por ende al sistema financiero. Afortunadamente, por ahora las empresas españolas están aumentando sus ventas a ritmos muy rápidos tanto dentro como en el exterior por lo que la leve caída de los precios queda más que compensada por el aumento de las ventas.

Es más España está disfrutando de elevados niveles de crecimiento económico por lo que el sector privado (y el público) están en un momento excepcional para conseguir reducir su deuda. De ahí que sea fundamental perseverar en la creación de un marco de estabilidad política y económica que aumente la confianza de los empresarios para que inviertan más, generen más empleo y obtengan más recursos con los que devolver la deuda.

Aunque los organismos internacionales (Comisión Europea, FMI y OCDE) aplaudan los esfuerzos realizados por España para salir de la recesión económica, también apuntan a que nuestro país deberá llevar a cabo más reformas, durante al menos dos años, para corregir los problemas estructurales de nuestra economía y aumentar así el crecimiento económico. Son estos mismos organismos los que están demandando más recortes en el gasto público para conseguir cumplir con el objetivo de déficit fijado y evitar así que la deuda pública como porcentaje del PIB siga aumentando. Precisamente el viernes el Ministerio de Economía informó que en el segundo trimestre de este año, el endeudamiento en términos de PIB se redujo ligeramente (tres décimas hasta el 97,7%), algo que no sucedía desde que estalló la crisis.

En cuanto al sector privado estos mismos organismos vienen denunciando desde hace tiempo la débil situación de las empresas españolas debido a su reducido tamaño y su alto nivel de endeudamiento. Desgraciadamente, antes de la crisis económica, durante los años del boom, entre 2000 y 2007, las empresas españolas se endeudaron muy rápidamente a tasas del 6,8% anual, la cual duplicaba la media europea. La deuda de las empresas no financieras alcanzó en 2007 un 125% del PIB.

Uno de los motivos que pudo contribuir a este rápido crecimiento de la deuda fue la facilidad de acceso al crédito que le concedieron las instituciones financieras. Sin embargo a partir del año 2008 hemos asistido a un proceso de desapalancamiento financiero por parte de las empresas llegando, en julio de 2015, a reducir su deuda hasta el 87% del PIB. El sector privado español está convergiendo en niveles de deuda con el resto de las grandes potencias europeas, pero su tasa de endeudamiento está todavía por encima de otras como Alemania o Francia.

Según el tamaño de las empresas, también existe una diferencia en cuanto al acceso a la financiación y a lo que el endeudamiento se refiere, las pymes han presentado durante los años de recesión menores niveles de deuda. En cambio las grandes empresas iniciaron un poco más tarde el proceso de desendeudamiento, un fenómeno se puede deber al hecho de que las pymes han tenido menos facilidad de acceso a nuevos créditos durante estos años.

EXPECTATIVAS EMPRESARIALES

En este contexto de elevado nivel de endeudamiento el crecimiento económico es fundamental. Es preciso insistir en que tanto los ingresos fiscales como las ventas empresariales están íntimamente ligados al crecimiento económico y al empleo. La información publicada este jueves por el Instituto Nacional de Estadística sobre el Índice de Producción Industrial (IPI) muestra que la economía sigue creciendo y que las expectativas empresariales mejoran. En el mes de julio el IPI creció a un ritmo anual del 5,2% el mayor en 15 años. Esta mejoría de la industria se apoyó en la mayor producción de bienes de consumo duradero (+3,8%) pero sobre todo de bienes de equipo (+10,2%). Este incremento espectacular de la producción de bienes de equipo muestra una mejora de las expectativas empresariales.

Por tanto, si aumenta la producción y la instalación de bienes de equipo, también aumentará el crecimiento económico presente y el futuro. Efectivamente, la inversión en bienes de equipo es un factor clave del aumento de la capacidad productiva de una economía y una señal de que los empresarios tienen buenas perspectivas de que la recuperación económica proseguirá.

Pero esta buena marcha económica de España solo podrá continuar si los cambios políticos que se van a producir en un futuro próximo aseguren un marco de estabilidad política, unidad de mercado y seguridad jurídica a las empresas nacionales y extranjeras. Y al igual que ha sucedido en otros países (Alemania, Gran Bretaña, etc.), a medida que vaya pasando el tiempo, las políticas económicas ortodoxas que se están aplicando acabarán dando buenos resultados en términos de mayor bienestar para los ciudadanos.

Un crecimiento de la economía que permitiría además ir reduciendo los niveles de deuda tanto del sector privado como el de las Administraciones Públicas.


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