25
nov
Diario de Navarra

“El nacionalismo moderado no existe. El nacionalismo siempre quiere más y más, siempre está insatisfecho”.

Albert Boadella, actor y dramaturgo fundador de Els Joglars y uno de los intelectuales más combativos frente al nacionalismo catalán, protagonizó ayer una conferencia organizada por el Think tank Civismo con el título : “Diez razones de mi traición a la tribu. Decálogo para no sucumbir al nacionalismo”.

La sala de Civican donde tuvo lugar la charla se llenó para escuchar a Boadella que, de modo ameno, acudiendo al humor y siempre directo, relató cómo se protege del nacionalismo catalán.

1. “No sucumbir a las agradables ficciones”.
El director artístico de los Teatros del Canal de Madrid afirma que la base del nacionalismo que ha conocido es “la ficción”. Cuenta que a finales del XIX Cataluña se inventó una historia romántica sobre su pasado y surgió “una especie de nacionalismo moderado” que mira “con superioridad” al resto de España, a la que culpará de todos sus males. No ve la “dura realidad”, sino una “tierra prometida futura”.

2. “Controlar las emociones frente a la imposición sentimental de la tribu”.
Boadella advierte que el sentimiento de “pertenencia” a una tribu, a un territorio puede ser muy intenso, y el peligro se produce si esas emociones son utilizadas por una administración política en la educación o regulando algunas leyes.

3. “Pensar que somos los más tontos de Europa”.ÇCree que puede ser un buen antídoto para tener humildad y una disposición a aprender, frente a un nacionalismo que cree que es mejor que otros porque tiene rasgos “diferenciales” que no son tales en un mundo “con cierta globalidad”.

4. “Rechazar la lengua como efectivo militar”.
Boadella recalca que el catalán se ha utilizado como “barrera constante para cortar cualquier relación” con el resto de españoles. Mantiene que usar una lengua como “efectivo militar” y no como vehículo de entendimiento es la forma de acabar con ella.

5. “Huir cuando se habla de cultura catalana”.
Sostiene que el “movimiento secesionista ha subvencionado una cultura dirigida” que “se llama, absurdamente, cultura catalana”.

6. “No polemizar nunca con nacionalistas”.
Afirma que el nacionalismo “actúa como una religión, hay que tener fe, no hay que pensar”. “No discuto nunca con nacionalistas ni con antitaurinos”, dijo, porque defienden sus tesis con “fanatismo”, mientras que él, que es taurino, duda si sus razones para serlo son correctas.

7. “Protegerse de la contaminación”.
Mantiene que el nacionalismo catalán, “adoctrina” desde hace 30 años con la educación y los medios de comunicación.

8. “Huir asiduamente del territorio tribal”.
Leer y viajar evita entrar en una peligrosa “paranoia” con “invenciones” tipo “España nos roba o nos coarta la libertad”. Pensar que hay “un enemigo común” une “mucho”, advierte.

9. “Transferir los ahorros fuera del alcance de la tribu”.
“La fiesta” del nacionalismo es “cara”, subraya el dramaturgo.

10. “Tener una gran alegría cuando pierde el Barça”.
“Pero, desgraciadamente, en los últimos tiempos pierde poco”, reconoce Albert Boadella.


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