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Expansión

Quien no aprende de los errores, propios o ajenos, está condenado a repetirlos. Sánchez padece un brote de buenismo similar al que aquejó a Rodríguez Zapatero. Esta ingenua actitud le lleva a ignorar la realidad y no darse por enterado acerca de la proximidad de otra crisis. El presidente no ha extraído ninguna lección de las consecuencias que entrañó para España la negación oficial de la recesión en 2007, lo que llevó a derrochar lo que no se tenía, a través, por ejemplo, de los planes E. Moncloa tampoco ha escarmentado en cabeza ajena sobre el fiasco de recaudación que lograron Grecia e Italia cuando pretendieron hinchar los ingresos por medio de unos tributos tan excesivos como inalcanzables. El papel todo lo aguanta, pero los Presupuestos Generales del Estado, por mucha contabilidad creativa que en ellos se despliegue, no corrigen los desequilibrios económicos actuales. Antes bien, al no enfrentarlos, los agravan.

Un gobierno pierde su credibilidad cuando se hace trampas en el solitario. La ministra de Hacienda no puede anotarse 5.000 millones más de ingresos mediante el ardid de registrar trece meses de liquidación del pago del IVA en lugar de doce. Esa artimaña no la admite ni el sistema homologado de Contabilidad Nacional ni tampoco Bruselas a la hora de estimar el déficit. A este respecto, el pasado lunes, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, desempeñó el duro deber de advertir acerca de lo difícil que resulta cumplir el compromiso de déficit del 1,3%, ya que, según sus estimaciones, puede alcanzar un 2%.

Para alcanzar este objetivo de déficit, habría que recaudar 20.000 millones de euros más, pero confiar en ello es ‘ilusionismo contable’ por las siguientes razones:

a) Hay grandes empresas que podrán eludir, legalmente, el pago mínimo del 15% de su base imponible y la tributación de un 5% por los dividendos extranjeros, ya que se radicarán en otros países de la Unión Europea. Por tanto, los 1.776 millones de euros que esperan conseguir constituyen una quimera.

b) El informe de Civismo Impacto económico del Impuesto Digital en España muestra que tanto la tasa Google como la Tobin no lograrán la recaudación que prometen, porque las deficientes leyes que las regulan serán recurridas. Mientras Europa no alcance un consenso, seguirán en entredicho, por lo que la estimación de ingresos fiscales obtenidos a su costa es, además de excesiva, irreal.

c) Los impuestos a la renta y al capital recaban unos ingresos pequeños para el riesgo que supone la deslocalización legal de las grandes fortunas y, a veces, de sus sociedades patrimoniales. La recaudación que se deriva de ‘exprimir’ a fondo a los más ricos siempre resulta ridícula, dado que éstos son muy pocos.

d) El aumento de los ingresos se situará muy lejos del 8,2% que estima el Gobierno. Así, según el Banco de España, la elevación se cifrará en apenas un 5,6%.

En cualquier caso, una economía cuyo crecimiento va a descender del 2,5% en 2018 al 2,2% en 2019 (según Funcas, al 2,1%) no puede soportar un incremento del gasto del 5,3%. La situación incluso es susceptible de empeorar por los siguientes efectos perversos:

1) El ascenso del 22,3% del Salario Mínimo, hasta los 900 euros, pondrá en riesgo 150.000 empleos e incentivará la economía sumergida. Además, esta subida salarial motivará una pérdida de competitividad para las empresas, y pocas serán capaces de compensarlo con una mayor productividad.

2) El incremento de un 59% en Dependencia (2.232 millones de euros) hará peligrar la sostenibilidad del sistema.

3) El aumento de la retribución de los funcionarios resultará mayor que el estimado, dado que es muy difícil controlar las nóminas en la Administración autonómica y local, y en las empresas públicas. Así, en Correos, el alza ha ascendido a un 9%, sin que importe que sus pérdidas se traten de las más altas de su historia.

4) El viento de cola de la economía mundial, y especialmente de la europea que impulsa a España, se debilitará por la ralentización internacional, por lo que nuestras exportaciones crecerán menos.

5) Las comunidades nacionalistas venderán caro su apoyo a la votación de los Presupuestos. Sus antojos supondrán ampliaciones de gasto para vistosas inversiones de infraestructuras que puedan lucir ante sus electores.

El informe de Civismo Unas cuentas públicas que no preparan para la crisis contiene una propuesta para prevenir la recesión que viene, algo que Zapatero no quiso tomar en consideración en 2007 y… así nos fue. Que nadie se engañe: la aprobación de estos Presupuestos puede favorecer una nueva crisis por el doble desajuste que encierran. Por un lado, unos gastos mayores que los previstos y, por otro, unos ingresos menores de lo estimado. La fórmula perfecta para el descalabro


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