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Una de las principales preocupaciones que ha suscitado el proceso soberanista catalán, y los acontecimientos que desencadenó el pasado mes de octubre, es la cuantía de su coste para la economía española, y el posible daño que puede sufrir la estructura productiva a largo plazo. En estos términos se ha pronunciado recientemente el ministro de Economía, Luis de Guindos, quien baraja un coste acumulado de 1.000 millones de euros en los dos últimos trimestres. Hasta ahora, ninguna autoridad pública ha aventurado una estimación “oficial” al respecto. Organismos como el Banco de España o la Autoridad Fiscal Independiente (AiREF) se han limitado a verter algunas opiniones pero sin incidir especialmente en el tema. Por ejemplo, la AiREF, en el marco de sus modelos de predicción en tiempo real del PIB, ha publicado conclusiones inestables, ya que elementos de fuerte inercia, como las exportaciones vía datos de aduanas de la Agencia Tributaria, o el comercio minorista con el efecto estacional, son indicadores adelantados que mitigan la caída en tasa de otros, como los pedidos industriales, las pernoctaciones hoteleras o las afiliaciones desestacionalizadas a la Seguridad Social.

Gráfico 1: Previsión en tiempo real de la tasa de crecimiento del PIB de Cataluña

Fuente: Elaboración propia, Brunet y Santacruz (2017)

Por tanto, en ausencia de estimaciones oficiales y adoptando la prudencia debida a un asunto de tal calibre, se ofrecen a continuación tres aproximaciones del coste económico, con inputs distintos desde el punto de vista macroeconómico.

El cálculo del coste a través del Índice SCC de Riesgo Catalán

El Índice SCC de Riesgo Catalán representa la evolución de la incertidumbre asociada al movimiento independentista. A partir de un seguimiento exhaustivo de variables proxy –especialmente las relacionadas con el volumen de noticias y hechos relevantes publicados en los medios de comunicación, nacionales e internacionales, acerca de cambios regulatorios e institucionales–, se construye un Índice cuyo origen se sitúa en mayo de 2004, basado en la metodología desarrollada por Baker, Bloom y Davis (2013). En él se consideran los siguientes indicadores adelantados: Licitación oficial de obras, consumo de energía eléctrica, indicador de actividad del sector servicios, turismos matriculados y vehículos industriales matriculados, índice de cifra de negocio de la industria ex-energía, pernoctaciones hoteleras y pedidos industriales. 

Todo ello se normaliza, convirtiéndolo en base 100. Se hace lo mismo con un panel de 40 medios nacionales e internacionales y, atribuyéndoles una ponderación respectiva de 60% y 40%, se obtiene la lectura del índice con base 100 en mayo de 2004.

La última lectura del Índice, correspondiente a enero de 2018, pone de manifiesto un coste económico cercano a los máximos históricos que marcó en octubre de 2017. Entonces, la lectura fue de 212,58 (un +112% acumulado desde mayo de 2004) achacable a la convocatoria del referéndum ilegal del 1 de octubre y a los acontecimientos posteriores que desembocaron en la intervención de la autonomía. El último dato de enero refleja una pequeña relajación hasta marcar 196,56 puntos.

Gráfico 2: Evolución del Índice SCC de Riesgo Catalán

Fuente: Elaboración propia, Brunet y Santacruz (2018)
Coste del desafío separatista en términos de PIB tendencial y PIB real de Cataluña

A partir de los cálculos realizados por los expertos de Societat Civil Catalana, otra forma de aproximación pasa por calcular el “output gap”, o diferencia entre el crecimiento observado y el crecimiento potencial de la economía catalana. Tomando 2005 como base 100, el output gap ha crecido sensiblemente, aun teniendo en cuenta la crisis entre 2008 y 2013. En términos acumulados, el coste medido por el “output gap” ascendería al 3,9% del PIB catalán.

Gráfico 3: Dinámica del PIB tendencial y PIB real de Cataluña

Por último, otra vía para calcular el coste del movimiento separatista es estudiar la evolución de la contribución de Cataluña al crecimiento del PIB de España en comparación con la Comunidad de Madrid. Tomando los datos de PIB regional desde 2001 e incluyendo las previsiones de FUNCAS, tanto del cierre de 2017 como de 2018, por primera vez desde que la economía volvió a crecer (en el cuarto trimestre de 2013), Madrid contribuye más al crecimiento del PIB nacional que Cataluña, superándola además tanto en PIB nominal como en peso sobre el total de España. Concretamente, de la tasa nacional estimada por FUNCAS para 2017, del 3,3% en términos reales, 0,91 puntos porcentuales corresponden a Madrid, frente a los 0,84 aportados por Cataluña. Para 2018, las contribuciones de ambas comunidades autónomas incrementarían significativamente su distancia, estimándose 0,81 puntos porcentuales para Madrid y 0,52 para Cataluña. Es decir, en sólo un año, la economía catalana perdería casi la mitad de su influencia en la tasa de crecimiento del conjunto de la economía española.

Como puede verse en el siguiente gráfico, desde 2000 el peso de Madrid respecto al conjunto de España ha seguido una tendencia fuertemente alcista, mientras que el de Cataluña se ha mantenido prácticamente estable, en torno al 18,9%, con un rango de variación de dos décimas al alza y a la baja.

Gráfico 4: Peso del PIB de Cataluña y Madrid sobre el total nacional

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del INE

Si a ello se añade la tasa de crecimiento del PIB regional, la contribución al crecimiento del PIB del conjunto de España de las dos economías regionales ha ido fluctuando al compás del ciclo económico, pero dominada por la pérdida continuada de peso de Cataluña frente a la Comunidad de Madrid, tal y como mostraba el gráfico anterior. Es de reseñar que la ventaja con la que partió Cataluña en su contribución al crecimiento del PIB español en los primeros trimestres de salida de la recesión ha sido completamente absorbida por Madrid desde que el proceso soberanista cobró una mayor fuerza, a partir de finales de 2015 y principios de 2016.

Gráfico 5: Contribución al crecimiento del PIB nacional de Cataluña y Madrid

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del INE

Esta pérdida no es cíclica o producto de factores coyunturales. Se trata de una erosión de carácter estructural, la cual se ha recrudecido en el último trimestre de 2017 a causa de la salida de empresas de Cataluña, con todo lo que esto supone a la hora de contabilizar los diferentes agregados macroeconómicos en Contabilidad Nacional. Ello se debe al cambio de la sede fiscal, el cual ya se ha efectuado en buena parte de las de 3.208 empresas que se han trasladado hasta el 29 de diciembre, según publica puntualmente el Colegio de Registradores de la Propiedad.

La cuestión de la contribución al crecimiento del PIB puede verse también de otra forma. A partir de las contribuciones catalana y madrileña, se calcula el diferencial entre ambas CCAA con respecto a sus contribuciones al crecimiento del PIB nacional:

Gráfico 6: Diferencial en la contribución al crecimiento del PIB nacional de Cataluña frente a Madrid

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del INE

Puesto que este diferencial puede considerarse como estructural, agregándolo desde 2004 –fecha en que los movimientos independentistas comenzaron a emerger con fuerza en la negociación del Estatuto catalán–, se puede constatar que la economía de esta comunidad ha perdido 1,73 puntos porcentuales en términos acumulados de contribución al crecimiento del PIB nacional con respecto a la Comunidad de Madrid. Sólo en 2017, la pérdida cuantificada en millones de euros (sobre el PIB de España) asciende a 827,9 millones, estimación muy cercana a los 1.000 que adelantó el ministro De Guindos. Si se suman los efectos desde 2004, puede concluirse que el procés ha costado 18.535 millones de euros.


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