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mar
Republica.com

El Tribunal ha decretado 22 años de prisión. Es dudoso que la piloto ucraniana los cumpla. Pronto o temprano será canjeada por soldados rusos en poder de Ucrania o habrá un cambalache de cualquier otro tipo. El caso Nadia Savchenko servirá, en todo caso, para recordar que la guerra fría está viva y coleando. Puede que Putin saque réditos internos mostrando a su gente que cualquier sospechoso de haber hecho correr sangre rusa lo paga pero en el exterior todo el asunto constituye una prueba más de la arbitrariedad y chapucería del sistema judicial ruso. Amén de la politización del caso.

La teniente Savchenko, piloto de un helicóptero ucraniano, está acusada de señalar a las fuerzas armadas de su país, durante la guerra de insurrección fomentada por Rusia en Donbass, en el este de Ucrania, donde se encontraba la posición de un par de periodistas rusos que morirían acto seguido cuando varios morteros fueron lanzados contra el lugar.

El juicio, con un previsible veredicto, para haber sido trucado desde el principio. La teniente habría, en realidad, sido capturada e interrogada en territorio ucraniano horas antes de que ocurriera el bombardeo con los morteros y se encontraba a unos 5 kilómetros del lugar. Por otra parte, si es un soldado y estaba defendiendo su territorio, no olvidemos que la zona de los hechos está dentro de Ucrania, tendría a lo sumo que ser considerada un prisionero de guerra cubierto por los convenios de Ginebra. Uno podría preguntarse cuál sería la reacción de Putin si un oficial ruso que está tratando de sofocar una insurrección, alimentada por un país extranjero, en una provincia rusa es capturado o secuestrado por ese país extranjero y llevado a juicio. La comprensión o las contemplaciones del ocupante del Kremlin serían nulas.

La conclusión en medios diplomáticos occidentales en Moscú es que el juicio ha sido una farsa en la que Putin quiere mostrar su lado enérgico ante los rusos explotando su nacionalismo y demonizando a los ucranianos. Su maquinaria mediática la ha utilizado con habilidad. Al mismo tiempo, está subiendo el precio del canje de Savchencko.

La piloto, una tipa con agallas, ha manifestado que va a entrar en una huelga de hambre. Varios periódicos occidentales ya comentan que estamos una vez más ante una muestra de “sentencia por teléfono”. Lo que equivale a decir que los jueces enjuician y fallan siguiendo los dictados telefónicos del Kremlin.

Lo que Putin no parece tener en cuenta es la parte negativa de la aparente farsa. Para Occidente, Obama se ha interesado por la procesada, es un recordatorio de lo imperfecta que es la democracia rusa, de prácticas que recuerdan el pasado y debilita a aquellos dirigentes europeos, que los hay, que quieren suavizar las sanciones a una Rusia obligada a apretarse el cinturón por el descenso del precio del petróleo. Por otra parte, Nadia se ha convertido en una heroína en Ucrania y su odisea aviva y amplía el sentimiento anti ruso que alberga un sector no despreciable de la población ucraniana. La imagen de la Rusia prepotente y mandona, obsesionada con tener vasallos alrededor, ha crecido en el país vecino en estas semanas gracias al caso de la piloto.


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