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mar
La Razón

La Unión Europea ha intentado homogeneizar lo máximo posible a los países del continente, creando una economía común a través de una moneda única y unos Presupuestos conjuntos. Sin embargo, todavía hay aspectos en los que las desigualdades resultan abismales. Uno de los mejores ejemplos son los impuestos, especialmente los que gravan los ingresos personales, y que en España conocemos como IRPF.

El investigador principal de la Think Tank Civismo, Javier Santacruz, admite que sí existen grandes diferencias entre los países del continente, «sobre todo en número de tramos y tipos marginales, también en número de deducciones». Algunas naciones tienen bastantes tramos diferentes y no dejan claro qué contribuyente pertenece a cada uno, lo cual puede incentivar el fraude fiscal o la evasión. Así que, en ese sentido, sería importante uniformar al conjunto de la UE.

Donde más presión fiscal hay a los ingresos personales es, sin duda, el norte de Europa. De hecho, la lista la lideran Dinamarca y Suecia. En el primero de ellos, este tipo de impuestos representa el 56% del total de la tributación y el 26% del Producto Interior Bruto. En el segundo, el 35,6% del conjunto de la fiscalidad y el 15,7% del PIB, según datos de la OCDE de 2016.

Estos dos estados escandinavos están muy por encima de la media de la Unión Europea, que se sitúa en el 24,1% si hablamos de la totalidad de los impuestos y del 9,3% en cuanto al PIB. Los españoles no somos los que más pagamos IRPF, en nuestro caso, pues estamos por debajo de la media continental, con un 21,8% y un 7,3%, respectivamente.

En los países de nuestro entorno más directo, por ejemplo Francia, «las rentas más altas tienen una tributación superior a la española», indica el coordinador de la sección de IRPF de AEDAF y profesor de Derecho Tributario en la Universidad Católica de Valencia, Carlos Romero Plaza. Esto provoca, añade «que muchas familias francesas duerman en Bélgica para pagar menos impuestos, lo cual es muy triste desde un punto de vista humano. O que un actor francés decida de repente que es ruso, son cuestiones que escapan un poco a la razón de los mortales».

TIPOS MÁXIMOS

Aunque España esté por debajo de la media en cuanto a la presión fiscal a los ingresos personales, está por encima en los tipos máximos que se aplican. Actualmente se sitúan en el 45%, mientras que en la UE, en un 38,5%. Nos encontramos en el mismo nivel que Francia y Reino Unido, y un poco bajo Alemania (47,5%), pero superamos a Italia (43%).

Sin embargo, esta lista puede cambiar en los próximos meses, pues el actual presidente y candidato en las elecciones del 28 de abril por el Partido Socialista, Pedro Sánchez, mantiene en su agenda el aumento de los tipos máximos al 52%. De llegar a suceder, nos colocaríamos en la quinta posición del conjunto de la UE, igualando a los Países Bajos, y con Suecia, Dinamarca, Autria y Bélgica por arriba. Santacruz, sostiene que «es el peor momento para subir los tipos máximos y no es razonable hacerlo por el poder distorsionante que tiene y la escasa capacidad recaudatoria que posee esta medida a medio plazo».

BRECHA FISCAL

Por otra parte, los empleadores en España soportan más costes laborales que en la media de la OCDE y, en definitiva, el fomento de la contratación también es menor. La brecha fiscal entre lo que paga en impuestos un trabajador soltero sin hijos y los costes laborales para su empleador, en España fue del 39,25% en 2017, mientras que en la media de la OCDE fue del 35,92%. También la superamos en cuanto a trabajadores casados con hijos, pues en nuestro país alcanza 33,72% y en los miembros de la citada institución, un 26,12%.

Mirando a un futuro cercano, los resultados electorales decidirán si los impuestos suben o bajan próximamente. Si van a cobrar más al contribuyente, deben darle algo a cambio. Y es que lo realmente relevante en materia de impuestos es que los ciudadanos recibamos unos servicios públicos de calidad, acorde a nuestra carga fiscal. Y en este sentido, España sale perdiendo. Romero Plaza señala que «hay países donde se paga más pero los contribuyentes están mucho mejor cubiertos que nosotros en educación, autopistas y en gastos que no tienen en materias que a todos se nos antojan necesarias».

AUTONOMÍAS

Las comunidades autónomas tienen derecho a aprobar sus propias deducciones, así que es importante que las revise antes de realizar la declaración. Eso sí, Romero Plaza recuerda que sólo suelen ser «aplicables a las rentas más bajas o a colectivos que afectan a muy pocas personas». Así, añaden que «casi todas las comunidades gozan con deducciones de carácter
similar, y no hay una en concreto en la que podamos decir que tiene mejores o más ventajas en el IRPF que otras. Todas ellas van encaminadas a ayudas con el alquiler, con la escolarización o a la discapacidad». Y es que entre todas las deducciones, hay un buen número que simplemente son un arma política y no tienen gran impacto.

En palabras de Romero Plaza «están redactadas de cara a a la galería. Son exóticas o testimoniales, de enjundia recaudatoria ninguna». Muchas veces se ha planteado igualar del todo las competencias en materia fiscal. Pero Javier Santacruz no está de acuerdo porque «es necesario que haya competencia fiscal entre autonomías en los pocos campos que se puede, de hecho hay que fomentar dicha competencia fiscal para que las familias puedan elegir el lugar donde quieren vivir y donde quieren generar riqueza». Aunque matiza que «resulta mejor hacerlo vía escala del IRPF o reducciones en la base imponible, más que deducciones, ya que fiscalmente es menos eficiente y más difícil de que haya efectos reales positivos».


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