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may
Periodicos del Grupo Vocento

Hasta el próximo 1 de julio, los españoles estarán inmersos en la realización de sus declaraciones de la Renta. Puede que la coincidencia de fecha sea el único punto en común, dado el diferente régimen de deducciones fiscales que aplican las regiones sobre la cuota autonómica del IRPF. Así, el contribuyente se va a encontrar con realidades muy diversas a la hora de rendir cuentas al Fisco, en función, únicamente, del lugar donde tribute.

A partir de datos proporcionados por el Consejo General de Economistas Reaf-Regaf, Civismo ha elaborado una suma de las distintas deducciones que, en números absolutos, y contemplando en cada una el supuesto que implica la máxima desgravación, disfrutan las comunidades autónomas de régimen común (no incluye, por tanto, cifras de Navarra y País Vasco). Se corresponden con conceptos que van desde las ayudas familiares a las motivadas por situaciones de dependencia o discapacidad, pasando por aquellas a las que da derecho el pago de un alquiler, la compra de vivienda o una donación.

Por supuesto, lo lógico es que los contribuyentes no puedan beneficiarse de todas ellas simultáneamente, por lo que nos limitamos a tratar el caso hipotético en que fuera factible integrar esos descuentos en un cómputo global.

Deducir dónde vives por tus deducciones
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Hechas estas salvedades, lo cierto es que el mapa de las deducciones autonómicas arroja un resultado de lo más dispar. El importe más elevado lo suman las aplicadas en Galicia, donde ascenderían, por lo menos, a 60.640 euros por declaración. A mucha distancia, con casi 40.000 euros, le sigue Castilla y León. Por encima de los 20.000 euros se encuentran Baleares, Madrid y Aragón, mientras que en el tramo de las que superan los 10.000 figuran Murcia, La Rioja, Cataluña y Canarias lo roza.

En el extremo contrario, en el entorno de los 5.000 euros, se encuadran Andalucía, Extremadura, Asturias, Valencia, Castilla-La Mancha y, por último, a la cola, Cantabria, con 4.140.

En la mayoría de los casos, estas diferencias tan abismales se explican por deducciones que aplican las comunidades situadas en los puestos altos de la tabla, relacionadas con la adquisición de acciones, la inversión en suscripción de capital social de empresas, en sociedades mercantiles (especialmente en aquellas participadas por centros de investigación o universidades), con los préstamos a sociedades anónimas, o la rehabilitación de vivienda.

Por tanto, las regiones más competitivas fiscalmente son las que apuestan por premiar el emprendimiento y la dinamización empresarial, a través de la implicación de los ciudadanos en este tipo de actividades e iniciativas. Por el contrario, aquellas que no lo fomentan a través de las herramientas tributarias de que disponen están abocadas a quedarse rezagadas y a estancarse económicamente.

Otra conclusión que se puede sacar es que una mayor renta per cápita de la región no implica necesariamente unas deducciones fiscales más altas, tal como lo muestra la escasa correlación entre estas variables (0,306).


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