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Forbes

En el comienzo de 2019, analistas y gestores de grandes patrimonios están recomendando a sus clientes que utilicen los activos ligados a las commodities como salvaguarda ante la volatilidad creciente de la renta fija y variable. La explicación teórica es sencilla: en los últimos momentos de los periodos de bonanza económica, el crecimiento del PIB es tan intenso que la oferta de materias primas no es capaz de satisfacer la demanda, generando un desequilibrio que presiona al alza sobre los precios alumbrando lo que se conoce como un superciclo.

“Si, como parece, todavía dura algo más el ciclo y se traslada plenamente a las economías emergentes, entonces la demanda de materias primas continuará aumentando y, aunque hemos visto importantes incrementos de oferta en los últimos años, todo apunta a una senda de precios al alza. Pero lo importante de este proceso es que se alimenta de la falta de interés en otros activos como las acciones o lo bonos, que está haciendo que muchos inversores comiencen a mirar a las commodities confiando en una revalorización de estos activos reales”, explica a Forbes Javier Urones, analista de Mercados de XTB.

No obstante, siempre que se aborda el sector de las commodities hay que evitar los análisis superficiales, ya que conforma un grupo muy heterogéneo de activos que reaccionan de forma distinta a los vaivenes de la economía. ” En general las perspectivas son positivas aunque con diferencias importantes entre activos. Históricamente los precios de las materias primas alcanzan máximos en las últimas fases del ciclo, algo que se ajustaría bastante a la situación actual, pero sin embargo, en agregado no son activos que lo hagan especialmente bien en episodios de riesgo, especialmente en el caso del petróleo y los metales industriales, frente a los bienes agrícolas o los metales preciosos”, apunta Alvaro Ferrero, analista de Estrategia de Renta Variable del Banco Sabadell.

Precisamente, la evolución de los metales industriales es la que más quebraderos de cabeza está provocando entre los inversores al no atisbarse una tendencia clara de crecimiento. Las dudas sobre la capacidad de la economía china para mantener su velocidad de crucero que se suscitaron en los primeros meses de 2018 presionaron a la baja sobre el precio del aluminio, el cobre, el zinc o el níquel. El mercado temió que el rally alcista que había arrancado dos años antes no fuera más que un espejismo, pero en la última parte del ejercicio el miedo se disipó al constatarse la fortaleza del gigante asiático, que es el principal demandante de metales básicos del mundo.

Carol Cowan, vicepresidenta sénior de Moody’s, pone el foco en esta cuestión, al destacar que el pasado año se produjo un cambio estructural en los activos ligados a los metales industriales debido a que el repunte de la demanda se produjo en un contexto de fuerte crecimiento de la oferta, lo que introdujo un componente de volatilidad que no esperaba el mercado. ” Los precios tuvieron una importante senda alcista en el inicio de 2018 respondiendo a criterios coyunturales y la corrección posterior se produjo por las expectativas sobre la economía china y las cuestiones comerciales”, explica a Forbes la directiva de la agencia de calificación.

Por su parte, Nereida González, analista de Mercados de AFI, coincide con los argumentos de Moody’s respecto al diagnóstico de lo sucedido con los metales industriales el pasado año, aunque va más allá y anticipa que en este 2019 la cotización ligada a estos activos retomará la senda alcista empezando un nuevo superciclo. ” Si se confirma un freno en la guerra comercial, asistiremos a una reducción de la percepción del riesgo en la economía global y en concreto sobre China. Y en un escenario de estabilización del país asiático, la recuperación de los metales industríales se producirá con más fuerza”, señala González.

El crudo al alza

En las commodities ligadas a la energía la incertidumbre es aún mayor, especialmente en el caso del petróleo, cuya cotización se desplomó cerca de un 40% en el último trimestre de 2018 pero que, sin embargo, ha comenzado el año retomando la tendencia alcista que abandonó el pasado octubre. ” El barril de crudo brent – por las dinámicas actuales de oferta y demanda debería oscilar entre 65 y 70 dólares en 2019. Arabia Saudí está haciendo un esfuerzo por reequilibrar su producción y mantener los precios por encima de los 60 dólares y no ha descartado profundizar en los recortes junto a Rusia, lo que debería contribuir a rebajar los inventarios globales”, argumenta Ferrero.

Además, existen otros factores geopolíticos que confirman que la cotización del oro negro seguirá subiendo en los próximos meses. “Aunque el impacto de las sanciones a Venezuela ha sido muy contenido hasta ahora, debería ir ganando dimensión con el paso del tiempo si no hay cambio de gobierno, y en EE UU no podemos olvidar que el próximo mayo finalizan las exenciones que la Administración Trump otorgó a los principales importadores de crudo iraní ( países como China, Corea del Sur, Japón, India, Irak o Turquía), lo que contribuirá a seguir retirando producción del mercado”, añade el analista de Banco Sabadell.

Esta reducción de la oferta de petróleo se producirá en un contexto de mantenimiento de la demanda que, a pesar de lo sucedido en los mercados internacionales en el último trimestre de 2018, se mantiene en tasas de crecimiento estables, del entorno del 1 y el 2% anuales desde hace más de un lustro. Por ello, “sólo escenarios negativos para el crecimiento o conflictos geopolíticos pueden provocar a corto plazo una caída de la demanda, presionando a la baja en el precio del crudo, especialmente si afecta a China o a los países emergentes”, indica a Forbes el economista y gestor de activos Francisco Saavedra.

Por lo que se refiere a los metales preciosos las perspectivas también son alcistas, sobre todo tras anunciar la Reserva Federal (FED, por sus siglas en inglés) un paréntesis en su vuelta a la ortodoxia monetaria limitando las subidas de tipos de interés en 2019.

Y en el Viejo Continente los analistas descuentan que el Banco Central Europeo (BCE) mantendrá las tasas de referencia en el 0% al menos hasta después del verano, aunque es posible que no se muevan de esa cifra en todo el año y que haya que esperar hasta 2020 para ver la subida de tipos. Por lo tanto, los balances de los bancos centrales tardarán en reducirse alimentando así las expectativas de subidas de precios en estos activos refugio.

El refugio dorado

“La cotización del oro o de la plata puede registrar movimientos laterales mientras el dólar cae y se aprecia de nuevo, pero cuando la divisa norteamericana alcance su techo el oro tendrá por delante subida para rato. El sesgo es alcista porque este activo funciona como cobertura ante las recesiones y las crisis de liquidez que se producen al final del ciclo económico. A todo ello se une que las reservas de los países emergentes son muy bajas y que China está vinculando el yuan al oro físico para realizar sus compras de petróleo y otras materias primas”, añade Saavedra.

Este componente de tangibilidad que tienen los metales preciosos les sirvió en la última parte de 2018 para actuar de protección frente a las caídas de las bolsas mundiales, del mismo modo que sucedió durante la crisis financiera de 2008. ” Y en el caso de que volvamos a ver dudas en la evolución de los activos de riesgo, es muy probable que el dinero termine acabando allí de nuevo”, coincide Javier Urones.

En la misma línea se posiciona Alvaro Ferrero, que recuerda que el oro y la plata son los claros ganadores en episodios de volatilidad, especialmente cuando las economías se encuentran en su periodo de calentamiento previo a la entrada en la recesión.

Además, ” el menor grado de tensión de la política monetaria de la FED debería beneficiar a los metales preciosos en la medida en que restan presión apreciadora al dólar, cuya correlación se encuentra en niveles históricamente elevados. Por otra parte, la política exterior de EE UU ha llevado a que los bancos centrales de Rusia, Turquía y China eleven sus reservas de oro con el objetivo de diversificar y aislarse ante posibles sanciones, factor que no parece que vaya a detenerse en el corto plazo”, apunta el analista de Banco Sabadell.

Otro de los grandes grupos de commodities que también experimentará subidas en el corto plazo es el de las materias primas agrícolas, que, al tradicional cuello de botella que sufren en las últimas etapas del ciclo expansivo, se suma la especia! virulencia climática que esperan los especialistas para el año en curso. “En los activos agrícolas, poco a poco se están reduciendo los inventarios por las malas cosechas en diversos puntos del mundo, especialmente por el influjo de El Niño en América y las sequías en Europa”, explica a Forbes Javier Santacruz, economista y director de investigación del think tank Civismo.

En el caso del sector agrícola existe un mayor potencial de recorrido al alza que en los metales o los activos energéticos, ya que la mayoría de los precios se están negociando en niveles cercanos a los mínimos de la última década. Y si a esto le sumamos el componente climático la evolución alcista parece indudable.

“La Administración norteamericana cree que hay un 82% de posibilidades de que el Niño afecte al Hemisferio Norte este invierno, lo que provocará un impacto considerable en las industrias que están estrechamente ligadas a las condiciones climáticas”, indica Nitesh Shah, analista de Materias Primas de WisdomTree, quien considera, además, que el mantenimiento del crecimiento de la economía china será otro factor fundamental que impulsará la cotización de los productos agrícolas en los próximos meses, sobre todo si se confirma la tregua comercial con Estados Unidos y el gigante asiático puede incrementar sus importaciones de carne de cerdo y soja norteamericanos. Observamos, por lo tanto, que la mayoría de las incertidumbres se encuentran en el área de la política, confirmando que los mercados del siglo XXI se mueven más que nunca al son de la partitura que escriben los jefes de Estado y los banqueros centrales a lo largo y ancho del planeta. Quizá por eso Javier Urones afirma sin tapujos que ” en XTB creemos que, lamentablemente, el mayor factor de riesgo a día de hoy para prácticamente todos los mercados es la política, en un mundo cada vez más polarizado en el que irrumpen planteamientos ideológicos cada vez más radicales y, sobre todo, imprevisibles”.

En los últimos años el riesgo político no es nada desdeñable y 2018 ha sido un buen ejemplo de ello. Una crisis diplomática en Turquía depreció la lira más de un 50% frente al dólar, las elecciones en Brasil movieron al real un 35% y el peso mexicano cayó en 2016 un 30% por la victoria de Trump. ” Estos riesgos volverán en 2019 y afectarán más a los países emergentes, aunque no podemos olvidar que el próximo año habrá elecciones en Estados Unidos y tampoco debemos eludir la importancia de los problemas en Europa, con las incertidumbres sobre cómo se producirá el brexit y la crisis en Italia”, concluye Urones.

Mientras se despejan esas incógnitas los inversores intentarán aprovechar los últimos estertores de este ciclo económico que toca a su fin. Las materias primas serán el último reducto para refugiarse antes de que se desate la tormenta, siempre que se sea consciente del riesgo que se asume cuando se apuesta por activos tan volátiles y tan dependientes del gobierno de turno.

¿Se confirma el superciclo o será una subida puntual?

El mercado descuenta una subida del precio de las commodities en los próximos meses, pero no existe consenso a la hora de determinar si estamos ante las puertas del esperado superciclo de las materias primas o si, por el contrario, se trata de una tendencia alcista coyuntural que concluirá una vez que las principales economías del globo entren en la próxima recesión.

La clave se encuentra en la dificultad a la hora de encontrar el suelo a fase bajista que se produjo tras el estallido de la crisis financiera de 2008, que está provocando que en términos relativos nos encontremos en niveles de infravaloración de muchas commodities respecto a la renta variable.

“Evidentemente las expectativas son alcistas, dado que llevamos prácticamente ocho años en la parte más baja del superciclo de las materias primas. En todo este tiempo y todavía a día de hoy existen commodities importantes con enormes excesos de oferta que aún no se han corregido, como es et caso del trigo, la soja, el mineral de hierro o el carbón”, explica el economista Javier Santacruz.

Y son precisamente estos activos, junto con el petróleo, los que más pesan en los índices de referencia, que no terminan de despegar del todo.

Un elemento que explicaría esta falta de correlación entre fin de bonanza económica y superciclo de las materias primas es el cambio estructural que ha generado la revolución tecnológica, ” que ha logrado que las economías sean más eficientes con menos recursos y ha permitido crecer con un menor consumo de materias primas industriales, energéticas y agrícolas”, apunta Santacruz.

“Quizá el interés fundamental de las commodities se está desplazando hacia nichos de producto con alta demanda de largo plazo ligada a las necesidades básicas del ser humano y también relacionada con la lucha contra el cambio climático, como los frutos de cascara, metales alcalinos, semimetales o el hidrógeno”, sugiere el economista.

Asimismo, la revolución tecnológica ha modificado cualitativamente los patrones de crecimiento de los países, dificultando que se puedan emplear los indicadores que tradicionalmente han servido para calibrar la fortaleza de las economías.

“Cada etapa es distinta y lo que hemos vivido en estos últimos diez años ha sido el ciclo de la revolución tecnológica con innovaciones que han cambiado las reglas de prácticamente todo. Las variables que hemos empleado hasta ahora para determinar si habíamos alcanzado el pico del ciclo comienzan a dejar de funcionar y el día de mañana serán otros. Todavía nos fijamos en el volumen de viviendas vendidas o en los vehículos matriculados, pero a lo mejor tenemos que centrarnos más en analizar, por ejemplo, la evolución de usuarios de plataformas como Netftix”, plantea el analista de XTB Javier Urones.


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