03
may
La Razón

Valladolid- Un contribuyente castellano y leonés destina 54 días de su trabajo al año a pagar el IRPF; otros 27, al IVA; 23, a las cotizaciones de la Seguridad Social; trece, a los impuestos especiales y siete más a otro tipo de tasa impositiva. En total, 124 días de trabajo al año que van a parar a la profunda e insaciable hucha del Estado. Y eso sin contar la parte que el empresario paga a la Seguridad Social por cada trabajador de su empresa.

Por I. de la Fuente

Así se pone de manifiesto en el estudio que presentaban ayer en Madrid el economista Pedro Schwartz y el presidente del think thank «Civismo», Julio Pomes, con motivo del Día de la Liberación Fiscal, en el que se revela, también, que a lo largo de este último año la presión fiscal se ha incrementado en una media de cinco días en España y, dada la situación actual, tan delicada, el informe augura que seguirán subiendo los impuestos. Tanto Pomes como Schwartz reconocen que la recaudación en España tiene que aumentar, pero no a base de subir los impuestos. Y advierten de la necesidad de que el Estado baje la presión fiscal sobre los ciudadanos «porque resta posibilidades para invertir y crear  riqueza». «Hay que bajar los impuestos para dar vitalidad a la actividad económica».