26
feb
La información

Navarra no necesita seguir la complicada política nacional para tener de qué hablar en las tertulias. Con las polémicas de la comunidad foral y de su capital, Pamplona, se bastan.

Un vídeo grabado subrepticiamente durante una reunión en una guardería pamplonesa ha sido el último motivo de discusión. Refleja la disconformidad de un sector de la comunidad educativa con la imposición del euskera en algunas guarderías.

Pero no ha sido en absoluta la única: la política sanitaria, la lingüística y la cultural, además de la educativa, tampoco se han librado de agrias polémicas. Estas son las 7 que más revuelo han levantado en la Comunidad Foral durante los 7 primeros meses de gobierno de nacionalistas vascos e izquierdistas en la comunidad foral y en el Ayuntamiento de Pamplona. Ambos gobiernos están respaldados por Geroa Bai (nacionalistas afines al PNV), EH Bildu, (herederos de Batasuna) Podemos e Izquierda-Eskerra.

1. La subida de impuestos.

Navarra comenzó 2016 con la mayor subida de impuestos de la democracia. Esto significa que los navarros necesitarán dos días más que el resto de los españoles para superar la conocida como “día de liberación fiscal”, o sea, la fecha a en que los españoles dejan de devengar salario únicamente para pagar a Hacienda. De ser una de las autonomías que menos castigaba a los contribuyentes, con el nuevo gobierno ha empezado a superar a vascos, madrileños o riojanos. Los analistas calculan que esta subida supondrá 180 euros por contribuyente navarro.

2. Las nuevas plazas de profesores.

La contrataciones de profesores en escuelas públicas estaban congeladas. El nuevo gobierno ha convocado nuevas plazas con la particularidad de que se han ofertado muchas más plazas para colegios que imparten las clases en euskera. Además, los profesores euskoparlantes podrán presentarse a las oposiciones no sólo para plazas en euskera sino también para aquellas que se imparten en castellano. Esto último ha sido entendido por amplios sectores de la sociedad navarra como una “colonización” del profesorado a favor de las personas euskaldunes.

3. La educación en inglés.

En un primer momento, el consejero de Educación quiso suprimir el Programa de Aprendizaje en Inglés, conocido por sus siglas PAI, y que permitía impartir en este idioma asignaturas no lingüísticas (como matemáticas, sociales o naturales). Ante la protesta de la comunidad educativa, el Gobierno tuvo que recortar sus aspiraciones y permitir la continuación del PAI en los cursos en los que ya estaba en marcha, aunque los suprimió para los nuevos.

4. La imposición del euskera en dos guarderías de Pamplona.

El Ayuntamiento que gobierna Bildu con el apoyo de Podemos y Geroa Bai (nacionalistas afines al PNV) ha decretado un aumento de la oferta de plazas municipales de guardería en euskera. Esto supone que dos escuelas infantiles de larga tradición que hasta ahora impartían clases en español se ven obligadas a hacerlo en euskera, con el consiguiente trastorno para profesores, alumnos y padres. Algunos profesores temen verse obligados a un traslado o incluso perder su empleo.

5. La exposición blasfema.

El artista Abel Azcona escandalizó a la sociedad navarra con la exposición de una creación hecha a base de 242 hostias consagradas que previamente había sustraído en distintas iglesias de Pamplona. Con las 242 hostias, dispuestas una tras otra, había dibujado la palabra PEDERASTIA. De este modo pretendía denunciar los abusos sexuales a niños cometidos por el algunos miembros del clero. Un local del ayuntamiento, dirigido por Bildu con el apoyo de nacionalistas e izquierdistas, acogió la obra. El artista fue finalmente imputado por un delito contra los sentimientos religiosos.

6. La supresión del convenio con la Clínica Universidad de Navarra.

Desde 1982, los distintos gobiernos socialistas, populares o regionalistas habían suscrito un convenio en virtud del cual las familias de los trabajadores de la Universidad de Navarra, unas 7.000 personas en total, eran atendidos en la Clínica universitaria. El nuevo gobierno ha decidido finiquitar el acuerdo, con el consiguiente disgusto para las personas que estaban acogido a él y para la Clínica, que tendrá que prescindir de un número aún indeterminado de trabajadores que prestaban servicio en este centro.

7. Las listas de espera en la sanidad.

Desde que Uxue Barkos y su consejero de sanidad Fernando Domínguez se hicieron con el Ejecutivo autonómico, los navarros tienen que esperar más tiempo para que sean atendidos tanto en primera consulta como en especialidades o cirugía. Según los últimos datos de enero, hay 55.757 personas esperando una media de 64 días para primera consulta y 9.424 personas que aguardan 98 días de media para ser operados. Esto supone un aumento de 549 personas para primera consulta y 152 para cirugías. Además, se teme que la llegada de los 7.000 trabajadores (y sus familiares) que antes eran atendidos en la Clínica Universidad de Navarra, y que dejarán de serlo por la supresión de su convenio, empeoren aún más la situación.